Protocolo en la Mesa (IV). Normas de Comportamiento en la Mesa.

por en 13 Octubre

Siguiendo con el serial de artículos sobre el protocolo en la mesa, nos centramos en las normas de comportamiento que han de tener los comensales en la mesa.

En primer lugar, puntualidad ante todo.

El anfitrión es quien ha de dar la pauta para comenzar a comer, ya sea tomando los cubiertos o diciendo “buen provecho”.

Hemos de sentarnos en la mesa con las manos limpias.

Las primeras en sentarse han de ser las señoras, pudiendo ser ayudadas por los caballeros, los cuales pueden retirar sus silla y luego acercárselas para que tomen asiento.

Una vez sentadas las señoras, se sientan los caballeros, siendo el último en tomar asiento el anfitrión.

No nos debemos dejar caer encima de la silla, si no que se ha de descender de forma suave.

No se debe comer con los codos sobre la mesa, sólo se apoyan los antebrazos.

El comensal debe mantener una postura erguida cuando está sentado a la mesa, pero sin mostrar rigidez, con naturalidad.

Se debe comer al mismo ritmo que el resto de comensales, ni más rápido ni más despacio.

Hemos de llevarnos a la boca trozos pequeños de comida.

Se ha de masticar con la boca cerrada, evitando la emisión de ruidos.

No se debe hablar con la boca llena.

No se ha de sorber cuando estamos bebiendo, ni al tomar una sopa.

La servilleta se utilizará antes y después de beber agua, así como al final de la comida.

Ningún comensal debe levantarse de la mesa mientras se está comiendo. Sólo debe hacerse en caso de primera necesidad, y por supuesto pidiendo disculpas.

No se debe alabar o criticar en exceso la comida y la bebida.

La servilleta ha de ser depositada sobre las piernas del comensal, no debe estar en la mano o atada al cuello.

Siempre se han de pedir las cosas por favor, dando las gracias cuando se pasa algún plato o nos lo sirven, al igual que al servirnos una bebida.

Nunca se utiliza el pan para limpiar el plato; nada de rebañar.

No se deben ingerir bebidas cuando se tiene comida en la boca.

Los cubiertos han de ser cogidos por el mango, sin que los dedos toquen el resto del cubierto.

Se ha comer ligeramente inclinado, llevando los alimentos a la boca, no la boca a los alimentos.

No se debe hablar o hacer algún tipo de gesto con los cubiertos en la mano.

Una vez tomada una porción de alimento o comida, esta ha de ingerirse, no dejándola en el cubierto mientras hablamos o escuchamos a otros comensales.

Hemos de ser atentos con la persona que nos sirve.

El pan se parte con las manos.

Si se tose o estornuda, echamos la cara hacia un lado y nos tapamos nariz y boca con un pañuelo.

Se ha de hablar con un tono de voz normal.

No se debe girar el plato para comer lo que haya en el otro extremo, si no que se ha de comer lo que se tenga frente a uno mismo.

El comensal no ha de empinar la botellas ni el vaso para apurar hasta la última gota de bebida.

Para enfriar una sopa no se debe soplar, si no que se deja transcurrir un lapso de tiempo.

No debe haber móviles sobre la mesa, y además estos han de estar apagados o en silencio.

Si no se quiere más comida o bebida, no se tapa el plato o la copa, sino simplemente se ha de indicar esta circunstancia de manera verbal.

Para pasar algo a una tercera persona, se ha de pedir a quien está cerca tuya que por favor lo haga.

En la mesa no se debe retocar el maquillaje, hurgarse en la nariz o realizar algún ortodoxo.

Una vez finalizada la comida, los cubiertos se dejan sobre el plato.

En caso de duda, observar lo que hace el resto de comensales.

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