Protocolo en la Mesa (VI). El Vino.

por en 20 Octubre

Continuando con la serie de artículos sobre protocolo en la mesa, en este artículo se abordan las normas a seguir en lo que se refiere al vino.

Toda buena comida que se precie ha de ir acompañada de un buen vino, por ello no se debe escatimar a la hora de seleccionar el vino que va a servirse en la mesa.

La buena educación exige tener unos conocimientos mínimos acerca del vino, aunque llegar a ser un entendido en la materia es harto difícil, siendo pocas personas las que realmente saben de vino.

Eso si, hay unas premisas mínimas que han de conocerse:

El vino ha de ser catado por el anfitrión, si bien éste puede ceder el honor a un invitado que sea entendido en la materia.

La cata del vino requiere un cierto ritual: ha de moverse la copa, elevándola ligeramente para apreciar el color del vino; posteriormente se acerca a la nariz para disfrutar de su aroma, y finalmente se bebe un pequeño sorbo para degustar su sabor.

Si es un invitado quien cata el vino, éste realizará alguna observación discretamente al anfitrión sobre la calidad del vino en caso extremo (cuando no haya quien se lo beba).

Pero nunca se ha de escupir el vino ni hacer comentarios de mal gusto.

El vino ha de ser servido con la mano derecha, y por la derecha del comensal (de forma contraria a la comida, que se sirve por la izquierda).

Al servir el vino, la botella no debe apoyarse en ningún momento sobre el borde de la copa, ya que dicha botella puede tener algo de suciedad.

La copa se llenará aproximadamente hasta la mitad, no hasta arriba. Ello permitirá la concentración aromática, y poder disfrutar olfativamente del vino.

Una vez servido el vino, la botella puede dejarse en la mesa, aunque se recomienda colocarla en una mesa auxiliar.

Si el vino ha de servirse frío, se mantendrá la botella en un recipiente con hielo.

El comensal se debe limpiar los labios antes y después de beber vino.

Cada comida ha de ir acompañada de un determinado tipo de vino:

  • Los vinos blancos maridan con pescados, mariscos y salsas.
  • Los vinos rosados maridan con carnes blancas.
  • Los vinos tintos maridan con carnes rojas y de caza.

Si algún comensal no desea beber vino, se le ofrecerá agua, nunca un refresco.

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